Llueve, llueve y llueve. Y no para de llover. Hoy me he levantado pensando que se nos fue la mano con la virgen de la cueva, el indio de la danza de la lluvia o las invocaciones a San Isidro Labrador y el santoral completo. En fin. Hace poco llorábamos por el agua y este año parece que terminaremos invocando a San Adjutor de Vernón, el santo patrón de los ahogados. Hasta me parece un chiste pensar que me he acabo de comprar una barca neumática y que a este paso terminaré usándola a la puerta de casa. La tierra parece que no traga más...
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