Hay lugares en Europa donde el cielo aún respira. Donde la oscuridad no es un lujo, sino una condición natural. Uno de ellos es el Lago Bohinj, el lago más grande de Eslovenia, situado dentro del Parque Nacional de Triglav.
A diferencia del fotogénico (y saturado) lago Bled, Bohinj permanece más salvaje, más silencioso y, lo que nos interesa especialmente, mucho más oscuro. Aquí no hay grandes núcleos urbanos cercanos ni iluminación excesiva. El resultado: noches profundas en las que la Vía Láctea se refleja sobre el agua como si alguien...
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